Seis errores al conversar por mensajes y videollamada, y cómo evitarlos
Joaquín Almansa Pérez
6 min de lectura
Repaso los fallos más habituales al escribir por mensajería y al hablar por pantalla, con pautas sencillas para corregirlos sin perder el trato humano con quien está al otro lado.
Escribir como si el otro nos oyera
En las clases de conversaciones difíciles vemos a menudo el mismo patrón: alguien envía un mensaje breve, sin saludo y sin contexto, y quien lo recibe lo lee con un tono mucho más seco del que se pretendía. El texto escrito no lleva la voz, ni la sonrisa, ni la pausa que daría a entender que no hay enfado. Lo que para uno es eficiencia, para el otro puede sonar a reproche.
El primer error, entonces, es dar por hecho que se entiende nuestra intención. Conviene releer el mensaje antes de enviarlo poniéndose en el lugar de quien lo va a abrir en mitad de su día, quizá con prisa o preocupado por otra cosa.
Una pauta que funciona bien con adultos que se estrenan en la mensajería es empezar con un saludo y una frase que sitúe el tema, aunque parezca innecesaria. Dos líneas más de cortesía cuestan poco y evitan muchas explicaciones posteriores sobre lo que quisimos decir en realidad.
- Saluda y nombra el tema en la primera frase
- Relee el mensaje imaginando otro tono de voz
- Evita las mayúsculas sostenidas: se leen como gritos
Discutir por escrito lo que pide voz
Un desacuerdo que empieza en un chat de familia y se alarga durante horas suele acabar peor que una conversación de diez minutos. Por escrito respondemos a la frase suelta, no a la persona; cada réplica se afila un poco más y nadie ve el gesto que suavizaría el golpe.
Mi recomendación, tras años acompañando simulaciones de desacuerdos, es reconocer cuándo un tema ha dejado de ser práctico y pasa a ser delicado. Si notas que redactas la respuesta con el pulso acelerado, es la señal para parar.
Proponer una llamada o un rato en persona no es rendirse. Basta con escribir algo como: prefiero que lo hablemos con calma, ¿te va bien esta tarde? Con esa frase se baja el tono sin dar la razón ni quitársela a nadie, y se devuelve la conversación a un terreno donde la voz pone matices.
- Si respondes con prisa, espera antes de enviar
- Propón hablar cuando el tema sea delicado
- No sigas un desacuerdo mientras estás alterado
La videollamada: mirar a la cámara y no a uno mismo
Muchas personas que se inician en las videollamadas pasan la conversación pendientes de su propia imagen en un recuadro de la pantalla. El resultado es una mirada desviada que el otro interpreta como falta de atención, aunque en realidad estemos escuchando con todo el interés.
Conviene colocar la pantalla a la altura de los ojos, de modo que la cámara quede cerca de la línea de la mirada, y acostumbrarse a mirarla en los momentos clave, como cuando hacemos una pregunta o damos una opinión. Ocultar nuestra propia imagen, si el programa lo permite, ayuda bastante.
Otro fallo frecuente es hablar a la vez por culpa del pequeño retraso del sonido. Un truco sencillo es dejar un segundo de silencio tras cada intervención. Parece un hueco incómodo al principio, pero pronto resulta natural y evita interrumpirse continuamente.
- Coloca la cámara a la altura de los ojos
- Oculta tu imagen si te distrae
- Deja un segundo de pausa antes de responder
Audios largos y respuestas que nunca llegan
Un error muy extendido en la mensajería es enviar audios de varios minutos esperando que el otro los escuche en el momento. Quien los recibe no puede releerlos, buscar un dato ni responder punto por punto, y a menudo los deja para después sin ánimo de volver a ellos.
Si el asunto es largo, es preferible resumirlo en un texto corto y reservar la llamada para lo que necesite matices. El audio funciona bien para un saludo, una felicitación o un aviso breve; para argumentar, se queda corto.
También hay que cuidar la otra cara: no responder durante días y luego sorprenderse de que el interlocutor se haya molestado. Una frase de acuse, como lo he visto y te contesto esta noche, sostiene la relación mientras encontramos tiempo. El silencio sin explicación suele leerse como desinterés, aunque no lo sea.
- Audios breves para avisos, texto para argumentar
- Confirma la recepción si no puedes responder ya
- Evita mensajes largos sin un resumen inicial
Usar la herramienta sin que mande sobre la conversación
Las notificaciones constantes nos llevan a contestar a medias, mientras hacemos otra cosa. Quien conversa así, aunque sea con buena voluntad, transmite que lo que dice el otro es secundario. El trato humano exige atención, y la atención no se reparte bien entre varias pantallas.
Una costumbre útil es decidir de antemano cuándo se atienden los mensajes y cuándo se deja el móvil a un lado, sobre todo en una comida o una visita. Avisar de ello con naturalidad evita malentendidos: ahora estoy con mis nietos, luego te escribo.
Tampoco hace falta dominar todas las funciones de cada aplicación. Es mejor conocer bien las pocas que usamos y pedir ayuda a alguien de confianza cuando algo no se entiende, antes que improvisar y enviar por error un mensaje a la persona equivocada.
- Fija momentos concretos para revisar mensajes
- Deja el móvil a un lado durante las comidas
- Aprende pocas funciones y úsalas con seguridad
Prisa, malentendidos y cómo repararlos
Aun con cuidado, los malentendidos ocurrirán, y conviene tener preparada una forma de repararlos. El error más común es defenderse de inmediato explicando lo que se quiso decir, lo que suele sonar a excusa y alarga la tensión.
Funciona mejor reconocer primero cómo ha podido sentarle al otro: entiendo que mi mensaje sonó brusco, no era mi intención. Solo después se aclara lo que se pretendía. Es el mismo orden que practicamos en las simulaciones: primero se escucha, luego se explica.
Y cuando la situación lo permita, un tono cálido ayuda más que mil aclaraciones. Una llamada breve, un mensaje con un poco de humor o una simple pregunta sobre cómo está la otra persona recuerdan que detrás de la pantalla hay alguien con quien queremos seguir hablando, que al final es lo que importa.
- Reconoce el efecto antes de explicar la intención
- Evita justificarte con frases largas
- Prefiere una llamada breve para reparar un malentendido
Casi todos estos errores tienen la misma raíz: olvidamos que al otro lado hay una persona con su ritmo y su estado de ánimo. Escribir con un saludo, parar antes de responder acalorado, mirar a la cámara y reparar con calma los malentendidos no exige destreza técnica, solo atención. Son hábitos pequeños que se entrenan, y con ellos la tecnología deja de ser un obstáculo para conversar.
Sigue leyendo
-
Cuánto cuesta conversar bien por pantalla y qué hace subir el precio
Un repaso sin tecnicismos a lo que cuesta aprender a conversar por mensajería y videollamada, y a los factores que encarecen o abaratan esa formación y el equipo que se necesita.
-
Cuando Rosa aprendió a repetir lo que oía antes de contestar
La historia de Rosa, alumna del módulo de escucha y empatía, que descubrió en los ejercicios por parejas por qué sus conversaciones en casa terminaban siempre en discusión.
-
Mensajes y videollamadas: lo que más nos preguntan en clase
Recogemos la duda que más se repite entre quienes asisten al módulo de Comunicación y tecnología y respondemos con ejemplos sencillos para conversar mejor a distancia sin perder el trato humano.