Primero una idea, después la práctica
Cada sesión empieza con una explicación breve, de unos minutos, sobre un aspecto concreto: cómo abrir una conversación, cómo ordenar un argumento o cómo reformular lo que dice el otro. Inmediatamente después pasamos a un ejercicio guiado. La teoría queda anclada a una situación real y el alumno comprueba por sí mismo qué le resulta fácil y qué le cuesta más.